Elegí un día cualquiera de estas vacaciones para hacer una excursión, dudé en el destino que elegiría pero al final como una idea repentina vino a mi mente un lugar y lo tuve claro al igual que la compañía, esta sería sin duda mi amor, mi pequeñín, mi Sergi y el destino elegido entre varios, un lugar que no deja ser misterioso y enigmático al igual que la región en la que se ubica, Rennes Le Chateau situado en la región de los Pirineos Orientales en el sur de Francia.
Las condiciones climáticas no pudieron ser más favorables ya que nos acompañó durante todo el día una temperatura suave junto a un cielo semi cubierto por las nubes dejando estas ver el sol durante algunos momentos.
El lugar sin duda alguna no me dejó impasible, no sé si de alguna manera mis expectativas y mi sugestión conociendo la historia del lugar y su entorno ayudaron a ello. Quizá me faltó algún día que otro para recorrer caminos y pueblos cercanos, respirar y observar detenidamente todo a mi alrededor, de todas formas volveré a completar la visita.
Lo más importante de este maravilloso día fue la compañía, con casi toda seguridad a su corta edad no se percataba de las curiosidades del lugar ni tan siquiera sabía que estaba en un pequeño pueblecito del sur de Francia, eso de momento no es importante para él, lo que sí que sabía es que estaba con su papi sentado en una mochila y cargado a mi espalda, lo cual le producía una sensación agradable, no deja de ser algo diferente y divertido.
Para mí fue un día redondo, yo disfruté de cada momento desde que subimos al coche para ir hasta que bajamos del mismo al regreso.
Esta ha sido la primera excursión significativa que mi niño y yo hemos hecho solos y sin duda van a haber muchísimas más.
Las condiciones climáticas no pudieron ser más favorables ya que nos acompañó durante todo el día una temperatura suave junto a un cielo semi cubierto por las nubes dejando estas ver el sol durante algunos momentos.
El lugar sin duda alguna no me dejó impasible, no sé si de alguna manera mis expectativas y mi sugestión conociendo la historia del lugar y su entorno ayudaron a ello. Quizá me faltó algún día que otro para recorrer caminos y pueblos cercanos, respirar y observar detenidamente todo a mi alrededor, de todas formas volveré a completar la visita.
Lo más importante de este maravilloso día fue la compañía, con casi toda seguridad a su corta edad no se percataba de las curiosidades del lugar ni tan siquiera sabía que estaba en un pequeño pueblecito del sur de Francia, eso de momento no es importante para él, lo que sí que sabía es que estaba con su papi sentado en una mochila y cargado a mi espalda, lo cual le producía una sensación agradable, no deja de ser algo diferente y divertido.
Para mí fue un día redondo, yo disfruté de cada momento desde que subimos al coche para ir hasta que bajamos del mismo al regreso.
Esta ha sido la primera excursión significativa que mi niño y yo hemos hecho solos y sin duda van a haber muchísimas más.


